Érase una vez una chiquilla, un prado y unas tremendísimas ganas de hacer travesuras. Érase una vez una abuela, con una voz impresionante y con la paciencia suficiente como para enseñarle a su nieta algunas canciones de la época. Así fueron los primeros contactos de Neira con el mundo de la música, un mundo que ha ido conociendo poco a poco y en el que se adentra cada vez más. Al principio intentó convertirse en una Jimi Hendrix, pero tras su intento frustrado decidió dedicarse a lo que más le gustaba: cantar. Tras unos cuantos años asistiendo a clases, pasando por varios coros y grupos musicales, Neira decide que ya es hora de iniciar su propio proyecto en solitario.
www